Soy Belén, la creadora de ROBERTA.
La marca tiene una historia muy personal. Nace de “Roberto”, mi papá. Llevar ese nombre es una forma de sentir que él todavía está conmigo.
Empecé hace más de 14 años vendiendo bijouterie. Con el tiempo sumé ropa que traía de afuera y andaba con el bolso para todos lados. Siempre tuve el sueño de tener mi propio espacio… hasta que un día me animé.
Primero llegó el showroom. Y hoy, tener un local a la calle con ese nombre tan fuerte en el frente es un sueño cumplido.
Sí, vendemos ropa. Pero detrás hay mucho más: dedicación, trabajo diario y, sobre todo, personas. Cada prenda que elegimos o diseñamos forma parte de algo más grande: un espacio donde las mujeres se sientan bien, se vayan contentas y quieran volver.
Porque al final, todo esto no se mide solo en prendas o ventas, sino en las emociones que compartimos.